He pasado dos días en Barna recibiendo clases particulares de mi queridísima y admirada profesora Devorah Korek, y fué precisamente por algo que dijo ella que empecé a pensar acerca de la existencia del "estilo argentino" en la danza oriental (ellos prefieren llamarlo "bellydance"). Era mientras me enseñaba un cambré cuando me dijo "como Saida" y yo le repliqué "me voy a descuajiringar la espalda", "Saida acabará con nosotras" dijo ella.
Ya en varios sitios habia leido cosas sobre lo que parece se está empezando a denominar "estilo argentino", no le había prestado demasiada atención, pero pensándolo bien, si que parece haber una conexión en la forma de bailar de las grandes bailarinas argentinas. Desconozco la historia de esta danza en ese país, aunque creo que gran parte de las que están bailando ahora están fuertemente influenciadas por Amir Thaleb, lo cual nos lleva a una influencia importante del ballet clásico, la danza jazz y el gusto por la innovación. Encontramos danzas cargadas, llenas de giros, vueltas, contragiros, arabesques, cambrés, grandes desplazamientos por el escenario, y en general un espectáculo visual rico, recargado, con gran complejidad técnica y hasta diría yo barroco. Verlas bailar es una fiesta y nenitas jovenes como la Morricone dejan boquiabiertos a cualquiera que los contemple. La verdad es que deslumbran...Acto seguido, te encuentras en youtube un video que tenías guardado en "Favoritos" de Naima Akef, o para no ir tan atrás en el tiempo, te deleitas con el estilo moderno egipcio de Randa Kamel, y es entonces cuando entiendes la grandeza de esta danza. Por supuesto que hay gustos para todos, y yo no oculto mi predilección y devoción por las egipcias, porque mientras que Saida se esloma literalmente para dejar al público boquiabierto, las grandes divas egipcias sólo precisas de una leve sacudida, precisa, contenida (llena de técnica, más de la que podemos imaginar) y con sentimiento, para derretirnos totalmente.
Y es que yo disfruto viendo a las argentinas evolucionando sobre el escenario, son puro espectáculo, pero al final me quedo con las de siempre. Es como mirar al cielo, me encanta ir a ver los fuegos artificiales, son preciosos, espectaculares, pero por muy perfeccionados que estén, por muy brillantes que sean sus colores, para mi nunca podrán competir con el brillo auténtico de las estrellas, que permanecerán en el firmamento cuando todo lo demás ya no esté.